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Las neoplasias mamarias constituyen el 50% de todos los tumores de las perras. Aunque son más raros en las gatas, también en ellas son el tercer tipo de tumor más frecuente.

Afectan principalmente a animales de edad avanzada que no están esterilizadas, o que han sido esterilizadas a edad avanzada. Son raros en hembras jóvenes y machos.

Las inyecciones utilizadas para suprimir el celo de gatas y perras, promueven cambios de tipo neoplásico en las mamas de los animales tratados. Más del 70% de los animales que recibe este tipo de tratamientos terminan padeciendo tumores de mama.

LA ESTERILIZACIÓN TEMPRANA EJERCE UNA FUERTE PROTECCIÓN CONTRA EL DESARROLLO DE TUMORES MAMARIOS

El 50% de los tumores mamarios en perra son benignos, en cambio en las gatas el 85% son adenocarcinomas malignos.

Los tumores mamarios suelen ser discretos, firmes y nodulares, y encontrarse en cualquier punto de la cadena mamaria. Muchas veces se pueden ver implicadas varias mamas. Su tamaño es extremadamente variable, y puede oscilar desde milímetros hasta muchos centímetros. Las secreciones anómalas en las mamas afectadas suelen ser frecuentes.

Siempre que en una perra se palpe un tumor, aunque sea mínimo, está recomendada la biopsia por excisión completa.

Cuando la biopsia indique malignidad o en caso de que sea necesaria una cirugía más compleja, como puede ser una mastectomía parcial o completa, se debe hacer una radiografía de tórax, ya que los tumores mamarios suelen metastatizar a pulmón, y más raramente al hígado.

Si al analizar el tumor, extirpado por nodulectomía el histopatólogo indica dispersión de células en los márgenes enviados, se debe proceder a realizar una mastectomía.

En algunos casos estará indicada la quimioterapia como tratamiento adyuvante.

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